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¿Cuánto debemos exigir en época de exámenes?

Los exámenes finales han llegado y, con ellos, una escena que se repite en muchos hogares: padres preocupados por las calificaciones, estudiantes agotados y conversaciones que giran alrededor de notas, promedios y resultados. Como padre y como psicólogo, me pregunto si a veces olvidamos una pregunta fundamental: ¿qué queremos que aprendan realmente nuestros hijos?

La exigencia no es el problema. Los niños y adolescentes necesitan aprender responsabilidad, disciplina y constancia. Sin embargo, cuando la exigencia se convierte en presión constante, el mensaje puede cambiar. El estudiante deja de sentir que se valora su esfuerzo y comienza a creer que su valor depende únicamente de los resultados que obtiene.

También observo una situación frecuente en muchas familias. Los padres trabajan durante largas jornadas y regresan a casa cansados. Su participación en el proceso educativo termina reduciéndose a revisar calificaciones o reclamar por los resultados. Sin quererlo, pasamos de ser acompañantes a convertirnos únicamente en supervisores.

Esperamos que nuestros hijos sean organizados, responsables y hasta autodidactas, pero pocas veces les enseñamos cómo estudiar, cómo manejar la ansiedad ante un examen o cómo recuperarse de un mal resultado. Exigimos habilidades que todavía están en proceso de construcción.

Por otro lado, tampoco la respuesta está en la permisividad. Reducir las expectativas o justificar cualquier desempeño bajo el argumento de proteger la salud emocional tampoco prepara a los jóvenes para la vida. El mundo seguirá exigiendo compromiso, esfuerzo y capacidad para enfrentar dificultades.

Quizá el reto consiste en encontrar un equilibrio: acompañar sin asfixiar, supervisar sin controlar cada minuto, corregir sin humillar y reconocer el esfuerzo incluso cuando el resultado no es el esperado.

Los exámenes finales duran apenas unos días. Lo que permanece durante años es la forma en que los adultos acompañamos ese proceso. Tal vez nuestros hijos olviden la nota que obtuvieron, pero difícilmente olvidarán si en esos momentos encontraron presión, indiferencia o apoyo.

Y esa enseñanza, aunque no aparezca en ningún boletín de calificaciones, también forma parte de su formación.

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