Psicólogo clínico, magíster en Intervención Psicosocial y en Estudios Avanzados de Teatro, además de trainer en el Currículum Universal de Tratamiento en Drogodependencias. Especialista en suicidología, psicoterapeuta gestáltico y de grupos, fundador del Centro Psicoterapéutico La Cabaña y presidente de Fundación Génesis.
Como padre de dos niñas, espero las vacaciones con ilusión. No porque todo sea más fácil —de hecho, muchas veces implica reorganizar horarios y asumir nuevos retos—, sino porque representan una oportunidad que el ritmo del año escolar pocas veces nos ofrece: compartir tiempo de calidad con nuestros hijos. Con frecuencia pensamos que unas buenas
El reciente doble terremoto ocurrido en Venezuela, que ha dejado miles de fallecidos, heridos y familias desplazadas, así como el devastador aluvión registrado en la provincia vecina de Zamora Chinchipe, nos recuerdan una realidad que muchas veces olvidamos: un desastre natural no solo destruye viviendas, carreteras o ciudades; también impacta profundamente la salud emocional de
Desde pequeños aprendemos una frase que parece inocente: “Deberías sentirte culpable”. La escuchamos cuando rompemos algo, cuando desobedecemos, cuando decepcionamos a alguien o incluso cuando decidimos pensar en nosotros mismos. Sin darnos cuenta, crecemos en una cultura donde la culpa se convierte en una herramienta para educar, corregir e incluso controlar. En Ecuador, como en
Un árbitro pita el final del partido y, de pronto, miles de ecuatorianos cambian de estado emocional. Algunos celebran como si hubieran conseguido un logro personal; otros pasan horas molestos, discuten en redes sociales o llegan al trabajo con mal humor. La pregunta es inevitable: ¿por qué algo que ocurre entre veintidós jugadores afecta tanto
Los exámenes finales han llegado y, con ellos, una escena que se repite en muchos hogares: padres preocupados por las calificaciones, estudiantes agotados y conversaciones que giran alrededor de notas, promedios y resultados. Como padre y como psicólogo, me pregunto si a veces olvidamos una pregunta fundamental: ¿qué queremos que aprendan realmente nuestros hijos? La
Cada mañana ocurre la misma escena. El semáforo cambia a rojo y algunos conductores esperan pacientemente. Otros aceleran para ganar unos segundos, rebasan por la derecha o utilizan las direccionales no para anunciar una maniobra, sino para exigir que los demás les cedan el paso. Parecen situaciones cotidianas, pero quizá esconden una pregunta más profunda:
En Loja, una escena se repite cada vez más: adolescentes sentados juntos durante la comida, pero cada uno mirando su celular. No hablan entre ellos. Están juntos, pero no están presentes. He visto en consulta, en los últimos meses, algo que se repite con fuerza: adolescentes que no llegan diciendo “estoy triste”, sino “no soy