Hay despedidas que no significan un adiós, sino la promesa de volver a encontrarse. Así sucede cada noviembre en Loja, cuando Nuestra Señora de El Cisne emprende el camino de regreso a su Santuario, después de haber permanecido junto a sus hijos desde aquel esperado 20 de agosto.
La ciudad, que durante más de dos meses la acompañó entre oraciones, flores y agradecimientos, comienza a sentir la nostalgia de su partida.
Todo empieza el 31 de octubre, cuando los exteriores de la Catedral se convierten en un escenario de gratitud. La despedida reúne música, danzas, plegarias y expresiones artísticas que nacen del cariño popular. Los documentos históricos recuerdan que, desde 2009, esta celebración cuenta con una programación especial durante los últimos días de octubre. No es solamente una fiesta: es la manera en que Loja agradece a su Campesina Bonita por haber permanecido entre sus hijos.
Y llega el primero de noviembre.
Todavía es temprano cuando los peregrinos comienzan a reunirse. A las seis de la mañana se celebra la Eucaristía de despedida. Después, la Churonita abandona la Catedral y avanza hacia Chontacruz, donde recibe nuevamente el homenaje de quienes la acompañarán.
El camino elegido tiene su propia historia.
La Virgen regresa por la antigua vía Loja-Catamayo, aquella carretera que durante generaciones fue testigo de sus romerías antes de construirse la nueva ruta. Aunque hoy existen caminos más modernos, se conserva este recorrido como una manera de respetar los pasos de nuestros antepasados.
La cuesta es exigente. Hay cansancio, polvo, oraciones y momentos de silencio. Pero también manos que ofrecen agua y peregrinos que encuentran fuerzas para continuar.
Hacia la tarde, Catamayo recibe a su Reina entre arcos, flores, música y aplausos. Allí permanece hasta el 6 de noviembre, prolongando una tradición fortalecida por las gestiones del padre Eliseo Arias cuando ejerció su ministerio parroquial, hacia mediados del siglo pasado.
El viaje continúa hacia San Pedro de la Bendita, comunidad que desde tiempos antiguos conserva el privilegio de recibirla. Aunque el recorrido incluye una etapa de traslado el 6 de noviembre, su permanencia se extiende hasta el 17 de noviembre.
Son días de celebraciones religiosas, encuentros familiares y una devoción que parece renovar la vida del pueblo.
Pero hay una costumbre especialmente conmovedora: el último sábado de su permanencia, los habitantes de El Cisne llegan caminando hasta San Pedro para visitarla. Resulta hermoso imaginarlo: quienes la esperan en su Santuario se convierten, por unas horas, en peregrinos que salen a buscarla.
Finalmente amanece el 17 de noviembre.
La Virgen emprende el último tramo de su regreso. Los peregrinos ascienden entre montañas hasta llegar al sector del Agua del Milagro, donde se celebra la Eucaristía. Desde allí continúa el camino hacia el poblado que la vio nacer como expresión de fe hace más de cuatro siglos.
Al llegar al monumento conocido como El Pato, ocurre uno de los momentos más emotivos. La Churonita es retirada de su urna, vestida con sus galas de Reina y colocada en sus andas. Entre pétalos de flores, campanas, música y lágrimas de alegría, hace su entrada triunfal a El Cisne.
Su pueblo vuelve a tenerla en casa.
Y aquí aparece una enseñanza que va más allá de la tradición religiosa.
Vivimos tiempos en los que todo parece exigir rapidez. Sin embargo, esta peregrinación nos recuerda que hay caminos cuyo valor no está en llegar pronto, sino en conservar la memoria, compartir el esfuerzo y aprender a caminar juntos.
Porque el regreso de la Virgen de El Cisne no es simplemente el traslado de una imagen entre ciudades y parroquias. Es una historia que cada generación vuelve a escribir con sus propios pasos.
Y cuando la Campesina Bonita cruza finalmente las puertas de su Santuario, Loja comprende que no la ha perdido: simplemente la ha acompañado hasta su hogar, con la esperanza de volver a recibirla el próximo agosto.
Así, terminamos estos relatos históricos y de tradición, gracias por su lectura y de seguro es un buen material para profundizar en la Advocación de Nuestra Señora de El Cisne. Seguiremos escribiendo algo más para todos Uds. ¡Gracias Madre de El Cisne por haber venido a visitarnos, te esperamos el otro año!
Fuente de consulta: Ojeda, H. (2010). Tradición, historia y devoción de la Reina de El Cisne. Graficas Lizette.



