Mucho antes de que miles de peregrinos llenaran las carreteras de Loja, antes de las bandas, los arcos de flores y aquella multitud que cada agosto espera verla pasar, hubo un pequeño pueblo escondido entre las montañas. Allí comienza una historia que los lojanos seguimos contando más de cuatro siglos después.
Era 1594. En El Cisne, enclavado en la Cordillera de Ambocas, la tierra sufría una persistente sequía y una plaga de ratones amenazaba la supervivencia de sus habitantes. La situación llegó a ser tan difícil que muchos pensaron abandonar aquellas tierras.
Cuenta la tradición recogida en el relato histórico que una doncella indígena, mientras pastoreaba sus ovejas, recibía la compañía de una misteriosa “celestial amiga”. Ella habría pedido que la comunidad levantara un altar a la Madre de Dios, prometiendo que aquellas calamidades terminarían.
Los habitantes confiaron. Mandaron cincelar en Quito una imagen de la Virgen María y, en 1596, levantaron una ermita.
Así empezó todo.
Pero una advocación no permanece viva durante siglos solamente por una fecha. Permanece porque cada generación recibe una historia y vuelve a contarla.
Una de aquellas narraciones recuerda que los habitantes de Zaruma llevaron alguna vez la imagen de visita y quisieron retenerla. Según la tradición, la Virgen regresó milagrosamente por sí misma a El Cisne. Al encontrarla nuevamente en su santuario, sus vestidos estaban mojados por el rocío del amanecer.
Otro episodio relata que el oidor Diego de Zorrilla ordenó trasladar a los cisneños hacia Chuquiribamba. Incluso habría dispuesto quemar las viviendas para obligarlos sin mirar atrás. Cuando el traslado parecía inevitable, un violento huracán azotó Chuquiribamba: las chozas perdían sus cubiertas y los árboles parecían volar. Solo cuando se permitió regresar a los cisneños junto con su Reina, cuenta la memoria popular, el cielo recuperó la calma.
La fama de aquellos prodigios atravesó montañas. Llegaron peregrinos de Loja, El Oro, Azuay, Tungurahua, Chimborazo y también del Perú. La fiesta del 15 de agosto comenzó a reunir a multitudes que dormían incluso bajo toldos improvisados cuando ya no quedaban lugares donde hospedarse.
Y la historia siguió creciendo.
En 1718, cuando una peste golpeaba Loja, la Virgen fue llevada hasta la ciudad. Más tarde, en 1829, Simón Bolívar decretó que después de la celebración del 15 de agosto la imagen fuera trasladada a Loja y que el 8 de septiembre se realizara una feria comercial. Desde 1830, aquellas caravanas de romeros acompañaron una tradición que terminaría convirtiéndose en parte inseparable de la identidad lojana.
La memoria popular conserva todavía otros relatos: las hierbas medicinales que habrían brotado inesperadamente en el monasterio de las Conceptas cuando la Imagen visitó este lugar; la protección atribuida a la Virgen de El Cisne durante la persecución en el gobierno del General Ignacio de Veintimilla a monseñor Masiá; y aquel episodio de 1941, cuando, según la tradición unas nubes cubrieron el cielo e impidieron que Loja fuera bombardeada durante la guerra ecuatoriano-peruana, manifestando los antiguos cisneños que una Señora con un niño en brazos salió corriendo desde su Iglesia en El Cisne diciendo “Tengo que ir a salvar a Loja” perdiendo camino abajo.
¿Historia, tradición, fe, milagro?
Quizá cada lector encuentre su propia respuesta.
Lo indiscutible es que aquella pequeña imagen nacida de la esperanza de un pueblo amenazado por la sequía terminó atravesando cuatro siglos sin quedarse encerrada en un santuario. Vive en las historias de los abuelos, en los pasos del peregrino, en las lágrimas de quien agradece y en las manos de quien todavía eleva una oración.
Por eso, cuando cada agosto alguien pregunta por qué tanta gente vuelve a caminar detrás de la Virgen de El Cisne, quizá debamos contarle primero esta historia.
Porque para comprender a la Churonita, no basta verla pasar.
Hay que saber de dónde viene. Así que continuaremos durante este tiempo de Romería contando más acerca de la “Churonita de El Cisne”
Fuente de consulta: Jaramillo, J. (1997): Historia, Tradiciones y Leyendas de Loja Antigua. Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión.

