Hay encuentros que no caben en un calendario. Llegan después de muchos años, pero tienen la extraña capacidad de desobedecer al tiempo. Basta cruzar una mirada, escuchar una risa familiar o recordar u...
Hay encuentros que no caben en un calendario. Llegan después de muchos años, pero tienen la extraña capacidad de desobedecer al tiempo. Basta cruzar una mirada, escuchar una risa familiar o recordar u...