El próximo domingo acudes a las urnas y el militar en la puerta te impide pasar. No hay papeleta para ti; tu esposo ya firmó y votó en tu nombre. No es una historia de otra época ni el Afganistán de l...
El próximo domingo acudes a las urnas y el militar en la puerta te impide pasar. No hay papeleta para ti; tu esposo ya firmó y votó en tu nombre. No es una historia de otra época ni el Afganistán de l...