El programa Jóvenes en Acción ha incrementado de manera acelerada su número de beneficiarios y los recursos destinados desde su creación. En sus distintas etapas, la iniciativa pasó de decenas de miles de participantes a una nueva convocatoria que contempla 700.000 cupos y un potencial desembolso de hasta USD 560 millones.
La primera convocatoria se realizó en 2024, con alrededor de 80.000 beneficiarios y una inversión de USD 96 millones. En 2025 se mantuvo una cobertura similar, mientras que la tercera fase, desarrollada en 2026, amplió los cupos a 150.000 y contempló USD 180 millones de inversión.
La nueva etapa anunciada el 1 de octubre contempla otros 700.000 jóvenes, de entre 18 y 29 años, quienes recibirán capacitación y una pasantía pagada durante dos meses. Los desembolsos de USD 400 están previstos para el 30 de octubre y el 27 de noviembre.
Coincidencias con el calendario electoral
El crecimiento del programa también ha generado cuestionamientos por su coincidencia con procesos electorales. Según un reporte de Ecuavisa, la primera convocatoria fue anunciada en noviembre de 2024, pocos meses antes de las elecciones generales de febrero de 2025.
La nueva convocatoria también coincide con el calendario electoral de 2026: el segundo pago está previsto para el 27 de noviembre, dos días antes de las elecciones seccionales. El economista José Hidalgo Pallares, director general de Cordes, cuestionó esta coincidencia y señaló que resulta difícil desvincular el anuncio de una posible lectura electoral.
El programa ha sido promocionado directamente por el presidente Daniel Noboa en sus redes sociales. El Gobierno sostiene que la iniciativa busca generar oportunidades de capacitación, experiencia práctica e ingresos para los jóvenes.
Experiencias diferentes entre participantes
Las experiencias de los beneficiarios tampoco han sido uniformes. Algunos jóvenes citados en reportes periodísticos señalaron que realizaron actividades como mantenimiento de espacios públicos, recolección de basura y medición de infraestructura. Otros participantes, en cambio, aseguran que el programa les permitió obtener ingresos y avanzar en sus estudios.
Una de ellas, Yara Rodríguez, afirmó que ingresó al programa en julio, utilizó los recursos para pagar su carrera y recomendó la iniciativa.
El debate se centra ahora en el alcance de los resultados obtenidos frente al volumen de recursos comprometidos. Mientras el Gobierno presenta Jóvenes en Acción como una herramienta temporal para fortalecer la empleabilidad juvenil, sus críticos cuestionan si las transferencias se traducen en oportunidades laborales sostenibles a largo plazo.
Fuente: Ecuavisa







