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“Comprendí que la ciencia nace de las preguntas y se fortalece en la colaboración”

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Ingeniero Químico por la Universidad Técnica Particular de Loja. Doctor en Ingeniería Química por la Universidad de Salerno, Italia. Docente universitario de la Universidad Técnica particular de Loja. Docente invitado de la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo y de la Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí.

Loja | La investigación científica solo alcanza su verdadero sentido cuando se pone al servicio de la sociedad. Bajo esta premisa ha construido su trayectoria Eduardo Valarezo Valdez, docente investigador y director del Departamento de Química de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), recientemente reconocido como Investigador Destacado del Ecuador en los CEDIA Awards 2025, organizados por la Corporación Ecuatoriana para el Desarrollo de la Investigación y la Academia (CEDIA).

El galardón reconoce una carrera consolidada en la generación de conocimiento aplicado, la innovación científica y el fortalecimiento del ecosistema académico nacional. Valarezo cuenta con más de 60 artículos científicos publicados, 43 proyectos de investigación, 20 resultados de propiedad intelectual, además de libros, capítulos y actas científicas, con énfasis en investigaciones relacionadas con aceites esenciales y el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad ecuatoriana.

Para el investigador lojano, este reconocimiento trasciende lo individual. “Permite visibilizar el aporte que se brinda a la sociedad y a la ciencia, así como el trabajo de los científicos en los diferentes campos. Este reconocimiento no es solo mío, es de la comunidad y del trabajo en equipo”, señaló. A su criterio, el galardón reafirma la necesidad de impulsar una investigación aplicada, colaborativa y con impacto directo en el bienestar social.

Una vocación que nació en la UTPL

El punto de partida de su vocación científica se dio en la UTPL, donde obtuvo su título de Ingeniero Químico y fue reconocido como el mejor egresado de su promoción. Posteriormente, consolidó su formación académica con un doctorado en Ingeniería Química en la Universidad de Salerno, Italia, una experiencia que marcó profundamente su visión de la ciencia.

“Ahí comprendí que la ciencia está viva, que nace de los problemas reales y se fortalece en la colaboración. La investigación no puede hacerse de manera aislada, necesita conectarse con la sociedad”, recordó Valarezo, al destacar la influencia de sus mentores y de un modelo educativo basado en la resolución de problemas reales.

Investigación con impacto social

Uno de los ejes centrales de su carrera ha sido la extracción y aplicación de aceites esenciales, una línea de investigación que ha logrado trascender los laboratorios para generar impacto directo en comunidades y sectores productivos del país. A través de estos proyectos, la UTPL ha articulado un modelo colaborativo que integra a la universidad, el Estado, la empresa privada y la comunidad, generando valor económico, ambiental y social.

Entre los hitos más significativos, Valarezo destaca el proyecto de Palo Santo, enfocado en la extracción, caracterización y exportación de aceite esencial. Esta iniciativa permitió concretar la primera exportación de este producto a Brasil, convirtiéndose en una experiencia emblemática de transferencia de conocimiento y trabajo conjunto con las comunidades.

“El fin de la universidad es el servicio a la sociedad. La investigación debe transformarse en algo útil y tangible que mejore la vida de las personas”, enfatizó el investigador, quien también fue creador y director de la carrera de Ingeniería Industrial de la UTPL.

Desafíos y proyección futura

Desde su rol en la gestión universitaria, Eduardo Valarezo proyecta continuar impulsando la investigación aplicada y fortalecer las capacidades de nuevos investigadores. El siguiente desafío es avanzar hacia la aplicación industrial de los aceites esenciales y profundizar en la valorización de la biodiversidad nacional, sin perder de vista el impacto social de la ciencia.

Finalmente, el investigador envió un mensaje a las nuevas generaciones interesadas en la ciencia: acercarse al conocimiento con pasión, curiosidad y compromiso. “El conocimiento nos da libertad, nos enseña a cuestionar, a crear y a aportar a la sociedad. La ciencia no solo es una profesión, es una forma de contribuir al bienestar colectivo y dejar una huella positiva”, concluyó.