
Loja | Ni ministros, ni secretarios de Estado, ni delegados de alto nivel del Gobierno central acudieron a los actos oficiales por la Independencia del cantón Loja. Pese a que el Municipio envió invitaciones formales a las autoridades nacionales, la respuesta fue el silencio. El escenario fue evidente: una ceremonia cívica liderada únicamente por autoridades locales —como la Alcaldesa, Gobernadora, el Prefecto y representantes militares y policiales—, y dos de los cuatro asambleístas lojanos: Verónica Íñiguez (RC5) y Josebeth Jaramillo (ADN). Los legisladores Juan Andrés González Alvear y Jorge Luis Guevara brillaron por su ausencia en una fecha histórica para el cantón. Lo destacado, fue la presencia del contralor del Estado, Dr. Xavier Mauricio Torres Maldonado.
La falta de presencia del Gobierno, además de llamar la atención simbólicamente, deja un sabor amargo en una ciudad que durante años ha mostrado fidelidad electoral a los presidentes de turno. Loja fue contundente en 2017 y 2021 al entregar mayorías a Guillermo Lasso; volvió a respaldar a Daniel Noboa en 2023 y nuevamente en su reelección de 2025, superando en ambos casos el 76% de votos válidos. En la Consulta Popular 2025, el ‘Sí’ ganó en todas las preguntas.
Ese apoyo sostenido no se reflejaen obras ni en atención prioritaria. El reclamo más persistente volvió a escucharse durante las festividades: el abandono vial. La vía Loja–Catamayo —arteria estratégica para la movilidad, el comercio y el acceso al aeropuerto— continúa deteriorándose entre baches, hundimientos, deslizamientos y promesas que caducan cada año. La ampliación a cuatro carriles, anunciada y renegociada en repetidas ocasiones por distintos gobiernos, sigue sin ejecución real. A ello se suman los ingresos a la ciudad marcados por calzadas destruidas, tramos inseguros y una ausencia crónica de mantenimiento, especialmente visible en temporadas de alta circulación.
Este abandono se ha vuelto una postal recurrente para una provincia que, a pesar de aportar votos decisivos en procesos electorales recientes, continúa fuera del mapa prioritario del Gobierno central. La no asistencia de autoridades nacionales a los actos de Independencia no solo confirma esta distancia, sino que expone un mensaje político inequívoco: Loja sigue cumpliendo con el país en las urnas, pero el país no cumple con Loja en infraestructura, inversión y presencia institucional.
En una jornada que debía reafirmar el vínculo cívico e histórico entre el Estado y el territorio, la ausencia fue la protagonista. Y para muchos ciudadanos, esa ausencia resume con claridad la relación actual del Gobierno con Loja: un compromiso que solo se recuerda en tiempos electorales, nunca en tiempos de obras.





